Hace un tiempo descubrí lo cruel que puede ser el mundo para un joven iluso y risueño. Durante mucho tiempo creí que las cosas del amor no podrían llegar nunca a afectarme y que todo eso eran tonterías y patochadas. Pero me sucedió a mí.
Era una noche de marzo en una discoteca cuando de repente la ví. Su belleza me dejó pasmado, atónito y paralizado. Cuando dejé de verla me arrepentí de no haberle dicho nada pero mi corazón no hubiera soportado un rechazo suyo. La volví a ver hasta hoy dos veces más y siempre sucede lo mismo. Me deja paralizado y desubicado como si ella tuviese algún poder sobre mí.
Lo peor de toda esta historia es que desde el primer día que la ví no he podido dejar de pensar en ella y que a día de hoy sigo sin tenerla. Puede parecer un tópico, lo sé, pero hoy soñé que le hablaba y ella me respondía. Para mí eso tan sólo es un ejemplo de que estoy loco por ella.
Un día le dije a un colega que le hablase de mí y me dijese lo que ella podía pensar sobre tener un acercamiento con un desconocido. Y no obtuve respuesta. No se si mi amigo le habló, o si ella se espantó al saber que era yo el que quería conocerla.
Cuando la veo no puedo apartar mis ojos de ella y por respuesta recibo las miradas de su amiga. No se que significa todo eso pero se que me tiene cautivado. A lo largo de mi vida me han gustado muchas chicas y siempre me han dado de lado todas. Era acercarme a hacerselo saber y ellas me rechazaban con su mirada prepotente. No me considero ningún afortunado en el amor ya que nunca he tenido amor. Si es cierto que una chica una vez me propuso algo y parecía que lo decía seriamente pero yo la conocía de toda la vida y no quería dañar sus sentimientos. Tambien hubo otra que usaba sus armas de mujer para mofarse de mi con insinuaciones subidas de tono.
Pero ahora sólo pienso en ella. Mis amigos saben que me gusta y no quieren ayudarme a cautivarla. Ellos me dicen que tengo que luchar yo y no ellos pero yo la veo y me paralizo. Y a todo esto yo sólo se que hoy es 13 de junio y que, pese a no verla ni haber hablado nunca con ella, desde aquella noche de semana santa no he podido olvidarla.
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